En inhóspita isla de Patagonia descubren milenarias tumbas kawéskar

El hallazgo fue realizado por investigadores nacionales y franceses en la Isla Madre de Dios, uno de los puntos más remotos de nuestro territorio.

Ubicada en Magallanes, la Isla Madre de Dios es uno de los sitios más lluviosos del país: diez metros de precipitaciones anuales, y vientos que pueden llegar a los 210 kilómetros por hora. Acceder a la isla no es fácil, pues además se suman grandes olas que golpean sus orillas.

Una expedición científica bautizada “Última Patagonia” y ejecutada por Centre Terre, una organización chileno-francesa, con apoyo del Ministerio de Bienes Nacionales, la Embajada de Francia, la Comisión Bicentenario, Conadi, Compañía de Aceros del Pacífico y Armada de Chile, se atrevió a desafiar esta indómita isla.

Objetivo: dar con una de las culturas menos estudiadas de la geografía nacional, los kawéskar (alacalufes).

La odisea rindió dividendos. Los investigadores descubrieron seis tumbas de hasta 4.500 años de antigüedad, un hallazgo generado a partir de la información entregada por cuatro de los últimos 17 miembros de este pueblo -al borde de la extinción- que participaron en la expedición, el que será exhibido en el próximo capítulo de “Cazadores de ciencia” de TVN.

Los investigadores viajaron durante 12 días con tres ancianos kawéskar, y una de sus descendientes por la isla y sus alrededores, donde los últimos representantes de uno de los pueblos más antiguos de Chile recordaron acontecimientos de su vida, que destila trazos de una cultura casi extinta que apenas dejó huellas escritas.

Incluso una de las ancianas nació y vivió en esa isla, donde el descubrimiento revela que los kawéskar, un pueblo que tradicionalmente ha sido considerado limitado en su desarrollo cultural y tecnológico, pudieron trasladarse hasta allí hace miles de años en rudimentarias canoas.

“Fue un encuentro emotivo e impresionante, porque les ayudamos a documentar su memoria patrimonial”, relató Marcelo Agüero, quien lideró por parte de Chile la expedición. “La vida en la isla era ‘un infierno’ por la constante lluvia que se cernía sobre ella y que hacía parecer sus bloques de piedra caliza como si fueran mármol”, dijo.

Los científicos hallaron huesos de ballenas a 32 metros de altura, lo que les hace pensar, entre otras hipótesis, que un tsunami gigante pudo empujar a estos animales hacia el interior de las cuevas o que quizá hace miles de años el nivel del mar alcanzaba esas cotas. (LN)

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